La lumbalgia infernal y otras re-flexiones…
Marzo 8th, 2010 Escrito en PersonalUno de los cambios acontecidos recientemente en mi vida es que me he mudado de casa. Otra mudanza más, otra cantidad ingente de cosas que mover -no falla, siempre piensas que tienes menos cosas de las que tienes-. Procuro en cada mudanza deshacerme de aquellas cosas que no utilizo, o que están rotas o que le pueden servir a alguien más que a mi, y en este caso, por circunstancias, he repartido entre la casa nueva y otras dos casas (las de mis padres) aquellas cosas que si que iba a conservar. Han sido muchos viajes, empaqueta, carga, descarga… Muchas actividad física y mental, agobio, nervios, hastío. Pero la cosa no acaba ahi.. que va! Una vez en la casa nueva hay que organizar todas las cosas. Y he aqui, donde ha llegado mi mayor problema… la sobrecarga muscular. Después de dos semanas de darle caña a mi espalda, de cargar cosas teniendo en cuenta flexionar las rodillas, tirar de brazos, de estar atento… el otro día voy a mover una triste mesa de 5 kilos arrastrándola un metro en el salón… y.. ZASCA!! lumbago. Un mal giro de la espalda teniéndola encorvada y hale… sin poder ahcer nada… Por suerte se me está pasando rápido pero… que desagradable es no poder dormir, no saber como colocarte, tener que adoptar poses raras para vestirte o calzarte, hacerlo todo despacio y con cuidado al coger algo porque como se te caiga… ay amigo! como se te caiga las has jodido porque vas a tener que hacer poco menos que contorsionismo para recogerlo y además procurar que no te vea nadie para no pasar un ridículo estupendo.
Por supuesto luego tienes que aguantar las coñitas de los amigos: que si estás mayor, que si eres un abuelo, que si la edad no perdona… Y aunque participes de las bromas, peinsas que algo de verdad no les falta… Obviamente… sólo son 31 años, no es alarmante, y uno hace el suficiente ejercicio.. pero… para que negarlo.. cuando quieres ducharte o realizar alguna de esas otras actividades tan necesarias en la vida de cada individuo que se realizan en el cuarto de baño, y te duele cada pequeño giro, no sabes como ponerte, te levantas o agachas agarrado a todo… inevitablemente piensas… estoy como un viejo!! (bueno… jeje… yo firmaba hoy por estar a los 83 años como está mi abuelo! que juega al tenis y todo el tío).
Y aqui es donde me pongo serio, y reflexiono (mentalmente, porque físicamente aun no puedo :-P) sobre aquellas personas, normalmente mayores o muy mayores, que estos problmas musculares, óseos o de otro tipo son su pande cada día. Personas a quienes les cuesta caminar, sentarse, levantarse… gestos habituales, necesarios y que suponen todo un esfuerzo. No digamos ya, ducharse, ir a la compra, vestirse… Y muchas de estas persoans no tienen ayuda alguna.
Hay una viejita en el barrio que acabo de dejar que camina con dos bastones, a pasos muy muy cortitos, tarda una eternidad en lelgar a los sitios y a veces lleva alguna bolsa. Un caso parecido lo conocí en un barrio del centro donde estuve trabajando. Aquella mujer no llevaba dos bastones, pero llevaba un andador, como los niños pequeños, y también la veía con bolsas.
Lamentablemente es lo de siempre. Algo nos tiene que ocurrir para que nos demos cuenta de la suerte que tenemos de las cosas que tenemos y de lo afortunados que somos en general con nuestra vida comparándonos con personas de nuestro alrededor. Además… no está mal para darse cuenta de que hay personas a nuestro alrededor a quienes no vendría mal que les echáramos una manita.